Aunque estemos acostumbrados a leerlos en las distintas versiones que de ellos encontramos en los libros, los relatos tradicionales nacieron para ser contados y disfrutados de viva voz, por alguien que para captar a su auditorio tiene que hacer algo de "representación " o teatro, adoptando tonos, voces e incluso gestos y actitudes de los personajes y, cómo no, improvisando y adaptando el cuento a su gusto o preferencias (o incluso, para solventar a lo fallos de la memoria, que a veces no consigue recordar todo con claridad). Y quizás por ello, desde hace unos años ha vuelto a surgir con fuerza la figura del cuentacuentos, del narrador-actor que es capaz de entretener, divertir o emocionar a un grupo de espectadores contándoles bien un cuento. Lo que os propongo como siguiente actividad voluntaria será precisamente eso, que os convirtáis en cuentacuentos al menos por un día, y contéis un cuento al resto de vuestros compañeros. Pero eso sí: antes habréis preparado esa ...