Reflexión lingüística: "tráeme cuatro"

 


¿Qué ocurre aquí? ¿Qué fenómeno lingüístico lo explica?

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Comentarios

Teresa Losada ha dicho que…
Estamos ante un caso de ambigüedad (la secuencia puede interpretarse de dos formas; la madre utiliza una interpretación y el hijo actúa de acuerdo con otra) sintáctica (provocada por la combinación de las palabras o su uso en una secuencia; no porque sean intrínsecamente ambiguas).

Pero lo que sucede aquí puede explicarse de dos formas que afectan a la consideración morfológica o categorial de la palabra “cuatro”.

1.- La primera es la interpretación de la morfología tradicional, que considera que “cuatro” aquí es un pronombre numeral cardinal (a diferencia de cuando acompaña a un sustantivo, en que sería adjetivo determinativo o determinante numeral). Y el problema sería la referencialidad, en este caso anafórica, de ese pronombre: es decir, a qué elemento aparecido antes hace referencia. a “litros de leche” o a “aguacates”. La madre lo usa refiriéndose a “aguacates”; el hijo, a “litros de leche”, y por eso es lo que trae, al ver que sí había aguacates.

2.- La segunda es la interpretación de la morfología que sigue ahora la RAE en la Nueva Gramática, según la cual “cuatro” es siempre un adjetivo determinativo que funciona como determinante, pero en este caso, el núcleo al que acompaña está omitido. Es decir, estaríamos ante un caso de elipsis de un elemento aparecido antes en el discurso: la madre omite “aguacates”, pero el hijo interpreta que el elemento elidido u omitido es “litros de leche”.

Por último, recordad que tanto la anáfora (en el caso de que consideremos “cuatro” un pronombre) como la elipsis (en el caso de que lo consideremos un determinante) son mecanismos de cohesión textual; por eso en ambos caso, su interpretación depende del elemento aparecido antes en el texto al que hace referencia, o sea, que su interpretación depende de elementos presentes en el mismo texto del que forma parte.