Textos narrativos: ejemplos

 


Hemos estado recorriendo algunas de las características básicas y fundamentales de los textos narrativos (sus elementos, sus posibles estructuras, las formas de representar las voces en la narración), y aquí os dejo ahora una serie de textos que ejemplifican algunos de los aspectos que hemos explicado.

Uno de los más importantes es el de la modalización narrativa, es decir, los distintos tipos de narradores que pueden aparecer o utilizarse.

Aparece aquí un narrador  conoce los sueños, sentimientos y pensamientos de los personajes desde el mismísimo comienzo de la novela, esa mañana aciaga en que Santiago Nasar será asesinado. En este maravilloso comienzo tenemos un ejemplo además de prolepsis o salto temporal hacia adelante: el orden natural o cronológico de los hechos se altera para contarnos algo que sucederá posteriormente al momento que se está narrando

  • El narrador externo en 3ª persona pero no omnisciente u observador es el que se emplea escrupulosamente en El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio, 

Este fragmento nos narra el momento del ahogamiento de Lucita, uno de los personajes que pasan una jornada dominical a orillas del río madrileño, limitándose a lo que se ve y se escucha externamente en esa fatídica escena. Los pensamientos y sentimientos de los personajes se expresan a través de lo que ellos mismos dicen o se deducen de sus acciones y actitudes. 

  • Como narrador interno protagonista aparece Ana Frank en su Diario, 

Es ella misma la que nos cuenta su tristísima historia (que es además un ejemplo de argumento real, no ficticio, aunque se haya convertido en obra literaria). Y la mención de las SS es un ejemplo de referencia temporal implícita, que nos permite situar este texto en la década de los años 40 del siglo XX, cuando la policía nazi estaba en activo y perseguía a familias judías como la de Ana y Margot. Fijaos también como se combinan el estilo directo y el indirecto para narrar las palabras y pensamientos de los personajes.

  • Como ejemplo de narrador interno testigo, tenemos el comienzo de la novela de Umberto Eco El nombre de la rosa.

Es un ejemplo además de narración retrospectiva: un monje anciano se dispone a contar los hechos de los que fue testigo en su juventud (es decir, desde este momento final irá al pasado para contarnos su historia), y nos contará unos sucesos que presenció, pero no protagonizó. Fijaos también en la cantidad de referencias temporales explícitas (1327) e implícitas (la mención de los papas Clemente V o Juan XX, el traslado de la sede papal de Roma a Aviñón) que nos permiten situarnos a comienzos del siglo XIV, y lo que se predispone a rememorar, por tanto, en la segunda mitad del siglo XIII.

Como curiosidad, esta novela (que es una novela policíaca ambientada en la Edad Media) homenajea en gran medida a las novelas de Sherlock Holmes, escritas en el XIX por sir Arthur Conan Doyle, incluso en el tipo de narrador elegido, porque en El nombre de la rosa este narrador anciano resultará ser Adso de Melk, el jovencísimo ayudante del sagaz Guillermo de Baskerville en su investigación sobre las misteriosas muertes de varios monjes en una abadía medieval, y en las novelas de Sherlock Holmes la voz que nos cuenta la historia es también su ayudante, Watson (y son un ejemplo también prototípico de narrador interno testigo).

  • Un ejemplo de narrador en 2ª persona lo encontramos en "Escribiendo" de  Marcos Pereda

Este es un ejemplo además de uno de los géneros narrativos más en boga en la actualidad, en parte por las prisas y el poco tiempo de la vida actual (que impone nuevas formas de consumo literario), y en parte por la facilidad que tienen las obras breves para poder difundirse por Internet y las redes sociales, que son los nuevos canales que se imponen ahora para la circulación de la literatura: el microrrelato, textos muy breves pero que condensan toda una historia en sus elementos esenciales, como en este caso.

Aparte tenemos algunos ejemplos de estructuras de la narración diferente:

Esta organización narrativa la encontramos  en muchísimos narraciones más, también modernas y contemporáneas, precisamente porque esta estructuración es la clásica por ser la más utilizada durante siglos. 

Pero encontramos también otras estructuras (aparte de la narración retrospectiva, mencionada arriba).

  • En El Argumento de Álvaro Menen Desleal tenemos un ejemplo extremo de estructura circular.

La narración se desarrolla hasta un punto en que enlaza de nuevo con el comienzo, y de nuevo se desarrolla hasta llegar de nuevo al comienzo... y así eternamente.

  • El comienzo In medias res (en el que la narración comienza contando ya el nudo, el "meollo" sin presentar a los personajes), es la técnica que emplea Gabriel García Márquez al principio de su novela más importante: Cien años de soledad

Este es uno de los comienzos más geniales y famosos de nuestras letras (por algo "Cien años de soledad" es considerada por muchos como la novela en castellano más importante después de" El Quijote"), que nos muestra a los personajes (Aureliano, José Arcadio y Úrsula) ya actuando, sin explicarnos quiénes son ni cuál es su situación. Y de nuevo, en este comienzo encontramos una de las habituales piruetas temporales de Gabo, que salta hacia adelante para contarnos como terminará, muchos años después, Aureliano Buendía.

Pero esta forma de comenzar la narración omitiendo el planteamiento la encontramos ya en obras tan clásicas y tan antiguas como la Iliada y la Odisea de Homero (que comienzan respectivamente con la guerra de Troya ya comenzada y con Ulises ya perdido en su vuelta a Itaca),

Os dejo también un vídeo que os explica en qué consiste esta técnica del comienzo In media res y lo ejemplifica a través de películas (que son otra forma de contar historias, con imágenes en movimiento, pero que comparten muchas técnicas con las narraciones literarias, por ejemplo, el salto atrás o flashback, que es además un tecnicismo tomado de la jerga cinematográfica):

  • Y como ejemplo de final abierto, os dejo un relato incluido por Antonio Gala en su Corazón tardío: Una historia comùn, que trabajaremos con algo más de calma y detenimiento.

Se trata efectivamente de  una historia común y corriente, la del abandono de un animal doméstico al principio de las vacaciones de verano, contado desde la perspectiva de un narrador protagonista muy especial: el propio perro. Es un ejemplo de narración realista (muy realista, tristemente realista, como quiere destacar el autor con el título) y no nos cuenta el desenlace porque, tristemente, nos lo podemos imaginar. Aunque yo, aprovechando que el autor ha dejado el relato abierto, os propondré que le deis un final feliz (que como lectores estamos en nuestro derecho), y salvemos así al pobre Drake gracias a la imaginación y a la literatura, que tantas veces suple o corrige lo que la vida nos niega.

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