"La casada infiel" de Federico García Lorca: comentario


1.- IDENTIFICACIÓN DEL TEXTO, DEL AUTOR Y CONTEXTUALIZACIÓN

“La casada infiel” es un romance incluido en el Romancero Gitano de Federico García Lorca, obra publicada en 1928 que pertenece a su etapa neopopularista, que terminará en 1929, cuando empiece su etapa Surrealista cuyo principal título será Poeta en Nueva York, poemario en el que expresará el profundo impacto que le produjo el contacto con la gran urbe deshumanizada a través del versículo amplio y las imágenes irracionales y oníricas propias del Surrealismo literario.

El Neopopularismo es una tendencia dentro de la poesía del 27 (paralela a lo que ocurre también en otras artes como la música y la pintura) que recupera muchos elementos, tanto temáticos, como métricos, como estilísticos de la cultura y la poesía popular, tradicional, y los mezcla con elementos de otras corrientes cultas como las Vanguardias. Dentro de esta misma corriente se incluyen otras obras anteriores de Lorca (Canciones, Poemas  del Cante Jondo), y otro poeta del 27 en le que es perceptible es en el Rafael Alberti de Marinero en tierra.

Lorca en el Romancero gitano mezcla cosas tomadas de la cultura y la poesía populares (el mundo gitano y de Andalucía, con sus paisajes, personajes y costumbres peculiares, la forma métrica del romance y muchos de los recursos característicos de la poesía popular y el Romancero Viejo medieval en particular) con otros tomados de las Vanguardias (imágenes sorprendentes o irracionales, símbolos intuitivos, la huida de la realidad) para ofrecer una imagen mítica del pueblo gitano, al que convierte en representación del destino trágico del ser humano, tema central que recorre toda su obra: la imposibilidad de cumplir los propios deseos porque fuerzas existenciales o sociales van a impedirlo. En este caso, la pasión erótica de los amantes choca con las convenciones sociales y el rígido código del honor gitano, que condenaba la infidelidad femenina, obligando al hombre a la violencia y a la mujer al repudio social, incluso la muerte.

De este modo, a través de la cultura local andaluza y más específicamente gitana, con todos sus elementos característicos, Lorca habla de grandes temas universales (el amor, su imposibilidad, la frustración, la represión social, la muerte, la violencia, el destino…), mezclando siempre elementos cultos (las vanguardias, la influencia de Góngora) con otros populares (elementos temáticos, personajes, léxico, elementos de la poesía popular).

El Romancero gitano de Lorca recupera muchas cosas del Romancero Viejo, género formado por el conjunto de romances populares que circularon oralmente desde la Edad Media, que frecuentemente tenían un hilo narrativo que se combinaba con muchos elementos líricos, y del que respeta muchos de sus rasgos característicos, como el fragmentarismo, los recursos basados en la repetición o la alternancia de los tiempos verbales.

Dentro del conjunto de los romances del libro, este, siendo de los más conocidos, es bastante singular, fundamentalmente por dos motivos:

  • Frente al resto de los romances, en los que encontramos un narrador en 3ª persona que a veces dialoga con los personajes o transcribe lo que dicen, aquí encontramos solo la voz de un narrador protagonista en primera persona, que narra su encuentro amoroso con una mujer casada y se justifica porque ella le había ocultado su condición. Y quizás por esa voz narrativa, este romance no ofrece el reflejo del diálogo entre los personajes, tan frecuente en otros romances.
  • La métrica: Los romances tradicionales y los del romancero gitano riman en asonante los versos pares, mientras que en este lo hacen los impares. Además, el primer verso es eneasílabo en vez de octosílabo.2.-ARGUMENTOS, TEMAS Y ESTRUCTURAS

 2.- ARGUMENTOS, TEMAS Y ESTRUCTURAS

Como todos los poemas del Romancero Gitano, este tiene un hilo narrativo: narra el encuentro sexual entre un gitano orgulloso y una mujer casada que le ocultó su condición. El encuentro tuvo lugar la noche del 25 de julio (día de fiesta en muchas localidades andaluzas): los dos se apartaron del pueblo hacia la orilla del río, y ahí tuvo lugar un encuentro sexual apasionado que terminó abruptamente porque ella estaba casada: el gitano le regala un costurero y decide no continuar con la relación.

El tema central del poema es el mismo que de todo el Romancero Gitano: el destino trágico del ser humano (simbolizado por el pueblo gitano), cuyos deseos y pasiones (el deseo sexual en este caso, que podría haberse convertido en una historia de amor) chocan con las normas y convenciones sociales, en este caso, el matrimonio y el rígido código del honor gitano, inflexible con la infidelidad matrimonial.

Aparte de este tema central, en el poema aparecen otros temas secundarios, algunos de raíz popular, como:

  • La figura de la malmaridada o mal casada, muy frecuente en la poesía popular desde la Edad Media: la mujer infeliz en su matrimonio que llega a buscar satisfacción amorosa fuera de él (en el poema aparece sugerido varias veces el carácter apasionado de la gitana, e incluso que la que propuso el encuentro amoroso fue ella). Aquí la voz narrativa, la de su amante gitano, se muestra hasta cierto punto despectivo con ella (dice haberse ido con ella casi por compromiso, al finalizar le hace un regalo como si pagara a una prostituta,y no quiere seguir con la relación culpándola del engaño por haberle mentido en cuanto a su situación). 
  • La belleza y sensualidad de la gitana, descritas con imágenes metafóricas y comparaciones de luminosidad, suavidad y tersura, a veces hiperbólicas.
  • La descripción del lugar donde ocurre el encuentro, lleno de valores simbólicos: la orilla del río (vida), han de atravesar plantas espinosas (expresión del dolor que Lorca asocia siempre al encuentro sexual y tal vez anuncio de su final “doloroso”, desgraciado, frustrado); el apartamiento, la oscuridad (es una relación al margen de las normas sociales e ilícita); el encuentro tiene lugar  sobre la tierra, símbolo de fecundidad.
  • El orgullo del gitano y su código del honor: él es la voz narrativa que cuenta el encuentro, justificando que fue engañado, y que por eso rechaza y se muestra incluso despectivo con la gitana (Casi por compromiso, no quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo, la luz del entendimiento me hace ser muy comedido, me porté como quien soy, como un gitano legítimo, no quise enamorarme), que aparece además vinculado a la violencia con que funciona ese código del honor y la vida marginal gitana, a través de la presencia del revólver y la metáfora de sus dedos como cuchillos 

En este poema, como en todos los del Romancero gitano, son muchos los elementos a los que puede atribuirse un valor simbólico, muchas veces libre e intuitivo, como defendían las Vanguardias, que contribuyen a la “desrealización” del poema (lo aleja de reflejar la realidad de forma simple y directa) y a su lirismo:

  • El río: lugar del encuentro amoroso, símbolo de vida
  • La noche de Santiago: noche de fiesta y verano, el calor, la diversión
  • Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos: los faroles (la luz, la civilización, la sociedad y su vigilancia) se contraponen a los grillos (la noche, la oscuridad… Además, el canto del grillo tiene un componente erótico, porque lo emiten los machos para atraer a las hembras.
  • Los cuchillos y el revólver, símbolos de la violencia vinculada al código de honor gitano
  • Los perros son símbolo también de la civilización de la que los dos amantes huyen y se apartan
  • Zarzamoras, juncos y espinos: plantas verdes y punzantes. El verde en Lorca es siempre el color de la frustración y la tragedia; el dolor sugerido por las espinas aparece muy frecuentemente asociado en el poeta al encuentro sexual, y además puede estar anunciando el final doloroso que supondrá este encuentro.
  • El limo: la tierra húmeda sobre la que se produce ese encuentro, símbolo de feminidad y fecundidad.
  • Las ropas que se quitan, símbolo de lo social, lo adquirido, lo convencional
  • “Potra de nácar, sin bridas y sin estribo”: esta metáfora de la bellísima gitana tiene además un valor simbólico clarísimo, porque en Lorca el caballo simboliza siempre la vitalidad, el instinto, la pasión, el deseo sexual, y el que aquí aparezca sin bridas y sin estribo expresa el desenfreno y la intensidad del encuentro amoroso, totalmente libre, sin ningún tipo de represión o sujeción.
  • Sucia de besos y arena: la suciedad de la muchacha es símbolo de su “suciedad moral”: la ruptura de las normas (es una mujer casada) que conlleva una condena social y moral.
  • Los lirios que se baten en el aire al finalizar son símbolo de esa pureza, ahora convertida en “espada”, tal vez por esa condena moral.
  • El costurero que le regala el gitano simboliza la vida hogareña, convencional, dedicada a su familia que debería guardar una mujer casada y por tanto, ese regalo llevaría implícito un mensaje reprobatorio hacia ella.

 El poema aparece dividido ya externamente en la primera edición del Romancero por unos asteriscos tras el verso 19. Además, los tres primeros y los ocho últimos están separados por un espacio en blanco, y esta división externa se corresponde con la división interna del poema, en la que podemos diferenciar las siguientes partes:

  1. Versos 1-3.- Una introducción en la que a través del giro introductorio Y que incoativo da la impresión de que el gitano está contando esta historia a alguien con quien estaba hablando. Al mismo tiempo, en estos versos iniciales se introduce una prolepsis o anticipación en la que se nos cuenta ya lo que va a suceder, destacando el “engaño” u ocultación por parte de la gitana de su condición de casada.
  2. Versos 3- 19- se cuenta la huida de la civilización de la pareja de amantes en la noche, y cómo comienza el encuentro amoroso, protegidos por la oscuridad creada por los árboles en una noche sin luna.
  3. Versos 20-43- narración del encuentro sexual propiamente dicho, en el que destacan la pasión y la belleza luminosa del cuerpo de la gitana,
  4. Versos 47-55- el poema se cierra con la autojustificación final del gitano, que dice regalarle un costurero (tratándola casi como una prostituta),e insiste en el engaño de la gitana volviendo al principio (por tanto, el poema presenta una estructura circular)

 3.- CARACTERÍSTICAS FORMALES

MÉTRICA

El poema presenta la estructura métrica característica del romance tradicional (serie indefinida de versos octosílabos que riman en asonante los pares, quedando sueltos los impares), pero con algunas peculiaridades:

  • Los versos que riman en asonante en este caso no son los pares, sino los impares.
  • El primer verso es un eneasílabo, y no un octosílabo.

El esquema métrico, por tanto, sería 8a, 8-, 8a, 8-, 8a, 8-....... en rima asonante i_o 

TÉCNICAS NARRATIVAS

A diferencia del resto de los romances de la obra (en los que aparece un narrador omnisciente que a veces dialoga con los personajes o se dirige al lector) aquí encontramos la voz de un narrador protagonista en 1ª persona (resaltado por el yo enfático de los versos 1 y 45) que nos relata el encuentro amoroso desde su perspectiva de gitano orgulloso, autojustificándose como víctima de un engaño por parte de la gitana a la que trata con cierto desprecio, al que quizás esté obligado por el código de honor gitano, muy exigente con la hombría, que tendría que demostrar ante el auditorio al que le cuenta la historia).

La historia se nos cuenta siguiendo un orden lineal o cronológico natural, pero con dos peculiaridades:

  • La prolepsis inicial: los tres primeros versos nos anuncian lo que va a ocurrir luego e incluso el desenlace.
  • La estructura circular: los tres versos finales (porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río) retoman los tres iniciales casi como un estribillo (Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela pero tenía marido)

 LENGUA Y ESTILO

Como en el resto del Romancero Gitano, en la lengua y el estilo de Lorca hay muchas cosas tomadas de la cultura popular y su poesía, especialmente el Romancero Viejo:

  • El fragmentarismo, ese comienzo abrupto in medias res (se nos narra la historia ya iniciada, sin antecedentes) subrayado por el giro inicial y que (da la impresión de que antes venía algo, de que estaba ya hablando con alguien contándole la historia), Y el fragmentarismo (comienzos in medias res, finales abruptos) es uno de los rasgos más característicos del Romancero Viejo tradicional.
  • Recursos basados en la repetición, que contribuyen siempre al ritmo del poema:
  • Paralelismos (se apagaron los faroles y se encendieron los grillos; Yo que me quité la corbata, ella se quitó el vestido, yo el cinturón con revólver, ella sus cuatro corplños; la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío, aquí combinado con la anáfora).
  • También producen este efecto las bimembraciones (los juncos y los espinos; ni nardos ni caracolas; sin bridas y sin estribos).
  • Ya explicamos cómo los versos iniciales se repiten de forma reconocible aunque con ciertas variaciones al final, cerrando el poema con una estructura circular que funciona casi como estribillo. El verso 1, que inicia el relato del encuentro amoroso (Y que yo me la llevé al río) ve repetida su estructura con un sentido antitético, de final del encuentro amoroso, en el verso 45 (yo me la llevé del río), ambos con ese yo enfático (literariamente, sería un pleonasmo) que subrayan que es el gitano en ambos casos el que decide.
  • Alternancia en el uso de los tiempos verbales: en el poema alterna la narración en pasado, con los verbos en pretérito perfecto simple (llevé, se apagaron, se encendieron…) con el pretérito imperfecto, que nos sitúa en el momento en que la acción estaba durante (tenía, me sonaba, se me escapaban, se batían, la llevaba), el pretérito perfecto compuesto, que acerca la narración al presente (han crecido) y el presente, que la actualiza, “la trae al presente”, en algunos momentos (ladra, tienen, relumbran…)
  • Léxico y expresiones populares: mozuela, y que yo me la llevé al río, casi por compromiso, por hombre, la regalé un costurero…

 Y todo esto se combina otros recursos “desrealizadores”, que alejan al poema del reflejo directo de la realidad, en los que se percibe la influencia de Góngora y de los movimientos de Vanguardia como Creacionismo, Ultraismo o Surrealismo.

  • El primero de estos recursos es el uso de símbolos (explicado arriba), que si bien es también algo característico de la poesía popular, Lorca hace un uso novedoso precisamente por su libertad, su carácter personal e intuitivo.
  • Metáforas y personificaciones: diez cuchillos, sus pechos dormidos, sin luz de plata (sin luz de la luna, que es también una metonimia) los árboles han crecido; un horizonte de perros ladra; aquella noche corrí el mejor de los caminos montado en potra de nácar, sucia de besos y arena (sucia física y moralmente), en el aire se batían las espadas de los lirios.
  • Comparaciones: el almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos, sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, Algunas son hiperbólicas: ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo…
  • Sinestesias: Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos, horizonte de perros ladra

 Aparte de todo esto, también son importantes las antítesis: se apagaron los farolas y se encendieron los grillos;  la mitad llenos de lumbre la mitad llenos de frío.

Así pues, en el poema encontramos muchos de los rasgos que los poetas de la Generación del 27, tantos y tan dispares entre sí, tienen en común:

  •  El afán de experimentación y renovación poética (se trata de un poema completamente insólito, tanto por la temática como por su tratamiento formal, también característico del 27, que mezcla aspectos tradicionales (sobre todo muchos rasgos formales y reconocibles del Romancero viejo) y aspectos vanguardistas en los que se percibe la influencia de Creacionismo y Surrealismo (todos los recursos “desrealizadores” y sorprendentes, que alejan al poema de la representación directa de la realidad (las sinestesias audaces como “se encendieron los grillos” o “un horizonte de perros ladra”, metáforas como “rasgada por diez cuchillos  potra de nácar”,”en el aire se batían las espadas de los lirios” comparaciones como los pechos “como jacintos” o lo muslos “como peces”, o todos los elementos que tienen un valor simbólico a veces creado de personal, intuitiva o irracional (el río, el limo, la metáfora “potra de nácar”, las plantas con espinos, las flores, las prendas de vestir…)

  • También es característica del 27 la mezcla de lo local (en este caso, la cultura popular andaluza y gitana, con sus celebraciones la noche de Santiago, sus costumbres como el uso de armas o las ropas, su rígido código del honor gitano por el que aparece condicionado el amante narrador…) con lo universal (el destino trágico del ser humano, condenado a la frustración, a no poder realizar sus deseos, en este caso, una fortísima e intensa pasión amorosa, porque una fuerza lo va a impedir, en este caso, la moral social que condena a la mujer infiel y el rígido código de honor gitano, que hace que el amante finalmente rechace e incluso desprecie a la hermosísima gitana)

  • Se percibe también ese equilibrio entre el rigor formal, el cuidado de la forma y la expresión poética e incluso el antisentimentalismo perceptible en el uso de la 3ª persona (Lorca no habla de sus sentimientos o experiencias personales directamente)por una parte, y  la profundidad e intensidad de los sentimientos universales expresados en el poema por otra.

  • Y ese mismo equilibrio (que en Lorca se convierte en algo deslumbrante y casi mágico) lo encontramos entre los elementos populares (especialmente, la cultura popular gitana, eje temático y materia fundamental de todo el Romancero Gitano, cuyas figuras adquieren en la obra un valor mítico, como explicamos arriba, pero también otros elementos populares que detallaremos a continuación) y los elementos cultos, especialmente todos esos recursos desrealizadores en los que se percibe la influencia de Góngora y de las Vanguardias contemporáneas al poema.

  • Pero es especialmente importante es la mezcla de tradición y vanguardia, que se entrecruza con la mezcla de lo popular y lo culto que permite la inclusión del poema y de todo el Romancero gitano dentro de la tendencia Neopopularista de la Generación del 27, en la que se incluyen otros poetas como Rafael Alberti con su Marinero en tierra. Los elementos cultos y vanguardistas señalados se mezclan con otros tomados de  la poesía popular tradicional:

    • Asi, es reconocible la figura de la malmaridada, muy frecuente en la poesía popular medieval: la joven “mal casada”, que no tiene amor en su matrimonio -los matrimonios eran siempre concertados- y se lamenta o busca, como en este caso, el amor fuera de él,  (aunque aquí, lo que encuentre finalmente sea rechazo y desprecio).
    • Pero también encontramos en el poema rasgos formales característicos del Romancero Viejo, los romances, muchos de ellos narrativos, que circularon oralmente durante la Edad Media y el Renacimiento, como por ejemplo, y que forman parte también de nuestra cultura popular:
      • La forma métrica del romance: una serie de versos octosílabos que alterna los versos sueltos con los versos en rima asonante (aunque en el romancero tradicional los versos que riman son los pares, y en este caso son los impares).
      • El simbolismo de muchos elementos, que era un rasgo también de muchos romances tradicionales, aunque Lorca hace una estilización culta al utilizar unos símbolos en que es perceptible el irracionalismo y lo intuitivo propios de las vanguardias.
      • La alternancia de los tiempos verbales (explicada arriba).
      • El fragmentarismo: el poema comienza in medias res, con la historia ya empezada, y dando la impresión (sobre todo por ese “y” incial) de que es continuación de algo que no está presente.
      • Las bimembraciones (los juncos y los espinos, ni nardos ni caracolas, sin bridas y sin estribos) y todos los recursos basados en la repetición (aspectos ambos que contribuyen mucho al ritmo y musicalidad del poema): paralelismos (se apagaron los faroles y se encendieron los grillos, yo me quité la corbata, ella se quitó el vestido) que a veces se combinan con la anáfora (“la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío”), o las repeticiones de los tres primeros versos en los tres últimos, que producen cierto efecto de estribillo.
      • Palabras y expresiones populares, como el “y que” incoativo, mozuela, o la regalé

 

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