"La Fundación". Práctica I: los personajes.

 


Aquí os dejo un modelo de respuesta posible a una de las preguntas planteadas en la EBAU sobre La Fundación de Antonio Buero Vallejo. Os recuerdo que os van a pedir siempre dos cuestiones:

  1. Una relacionada con la localización del fragmento dentro de la obra. que pueden plantear de forma concreta (por ejemplo "explica por qué tal personaje actúa así", "explica a qué se refiere tal personaje con tal expresión") o -más probablemente- de manera más genérica, pidiéndoos que ubiquéis el fragmente en la trama de la obra (y entonces deberéis indicar los antecedentes inmediatos de lo que sucede en el fragmento, es decir, lo que ocurre inmediatamente antes, y sus consecuencias, o sea, lo que ocurre inmediatamente después)
  2. Otra de desarrollar uno de los epígrafes propuestos relacionándolo con el fragmento o a partir de él: aquí deberéis explicar lo que sabéis del epígrafe, pero relacionándolo con el fragmento, es decir, ejemplificándolo con él, aplicándolo a él y refiriéndoos a él siempre que podáis. Además, deberéis seleccionar, de entre todo lo que explicamos sobre el epñigrafe en cuestión, la información relacionada de algún modo con el texto (nunca exponer el epígrafe completo, por sí mismo y sin relacionar con el texto que os pongan).

En la medida de los posible, vuestra respuesta debe ser un texto bien redactado y puntuado, convenientemente dividido en párrafos y bien estructurado en una introducción, un desarrollo y algún tipo de conclusión (que no parezca que la respuesta "se corta" abruptamente).

Os dejo pues, la pregunta, y después, la posible respuesta: 

UBIQUE el siguiente fragmento dentro de la trama de La Fundación. A continuación, PONGA EN RELACIÓN el epígrafe «Los personajes de La Fundación: caracterización e interrelaciones» con los tres personajes citados en la misma (Max, Lino y Tomás). (1,5 puntos) 

LINO.- ¡Tú también! (Agarra sus piernas y con rapidísimo y hercúleo envite, lo tira por la barandilla.) 
TOMÁS.- (Grita desde la puerta.) ¡Lino! (Se oye el grito de MAX en su caída. LINO entra rápidamente.) ¡Qué has hecho! 
LINO.- No me han visto. [...] 
TOMÁS.- ¡Lo vamos a pagar muy caro! 
LINO.- ¡No me arrepiento! ¡Él era el culpable!


Este fragmento se sitúa en el Segundo Cuadro de la Segunda Parte: tras el suicidio de Asel para evitar ser interrogado y frustrar el plan de fuga de sus compañeros, Lino aprovecha la confusión para matar a Max, del que han descubierto que es un delator. A continuación Tomás fingirá de nuevo su locura para salvar la situación, y los guardias vendrán a llamarlo a él y a Lino, no sabemos si para ejecutarlos o para llevarlos a las celdas de castigo, desde las que podrían escapar.

En el pasaje aparecen tres de los cinco personajes principales que, como la mayoría de los personajes de Buero, tienen valores simbólicos y podemos clasificar en activos y contemplativos. En primer lugar, Tomás, el  protagonista, que al principio  aparece como un joven escritor atrapado en una locura alucinatoria (cree que la cárcel donde está condenado a muerte con sus compañeros es una idílica Fundación), en la que se refugia de la culpa insoportable de haberlos delatado tras sufrir tortura. Aparece así como un intelectual idealista, contemplativo  y sin compromiso con la realidad, que poco a poco, y con la ayuda de sus compañeros (especialmente Asel, que ejerce sobre él un papel de maestro y guía) va a ir recuperando la cordura y asumiendo su verdadera realidad, en un proceso similar al del Quijote o Segismundo de “La vida es sueño”, y que el espectador, que ve la realidad tal y como él lo hace en todo momento, comparte gracias a ese “efecto de inmersión”. En el fragmento esa evolución ya ha culminado: Tomás ya ha recuperado plenamente la cordura y la lucidez, y ha asumido las ideas y el papel de Asel. Se muestra ahora como un personaje activo, dispuesto a llevar a cabo el plan de fuga, realista pero con fe y esperanza de poder lograr un mundo mejor, y con los principios morales que le ha enseñado  Asel; de ahí que recrimine a Lino su acción violenta con Max.

Lino es otro de los presos más jóvenes, y también evoluciona desde una pasividad ajena y distanciada al principio de la obra a actuar en este fragmento de forma impulsiva, imprudente, sin reflexión ni principios morales sólidos, y, por tanto, de forma innecesariamente violenta, al asesinar precipitadamente a Max por un impulso de venganza tras haber descubierto que él es el delator que los ha traicionado poniendo en peligro el plan de fuga. Esa falta de reflexión y de principios morales sólidos (que se ve en el fragmento, cuando dice no arrepentirse del asesinato) hace que la violencia, innecesaria, se convierta en crueldad, y así, Lino se contrapone a Asel (que actúa siempre movido por unos principios morales sólidos fruto de la reflexión) y se ve equiparado moralmente en su comportamiento a los carceleros represores que, como él, también emplean la violencia para interrogar y matar sin miramientos. Aún así, esta acción será la que haga posible que cuando los guardias vengan a buscarle a él y a Tomás tal vez pueda ser para ir a las celdas de castigo, y se abra así para ellos la esperanza.

Por último, Max, el delator, es un personaje activo sin ningún tipo de principio ni escrúpulo moral, que delata a sus compañeros simplemente por egoísmo, por conseguir bienes materiales y beneficios carcelarios, desencadenando la furia de Lino cuando es descubierto. En su bajeza moral se contrapone al ejemplar Asel, pero también a Tomás, ya que estos dos fueron delatores tras sufrir tortura, e intentaron superar la culpa como pudieron, mientras que Max no presenta ningún atisbo ni de culpa ni de conciencia moral.

Como el resto de los presos de la obra, estos tres personajes representan diferentes actitudes ante una situación límite (como la opresión extrema de la condena a muerte por causas ideológicas): Tomás al principio representa el idealismo que se niega a asumir la verdadera realidad; Lino, la acción impulsiva y violenta sin reflexión, y Max, la bajeza moral y el egoísmo que se vende a los opresores para beneficio propio.Y este simbolismo de los personajes será muy importante para el significado ético y moral de la obra.

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