El "Romancero gitano" de Federico García Lorca

 

Imagen tomada de aquí.

El Romancero Gitano, publicado en 1928, supuso un hito en la trayectoria poética de Lorca (y de la poesía española), Es su obra quizás más popular y el culmen de su etapa Neopopularista, en la que llena sus poemas de elementos temáticos y formales de la cultura y la poesía popular andaluza, de los que se hace una utilización novedosa y estilizada al mezclarlos con elementos tomados de las Vanguardias.

Su interés por la cultura gitana se inscribe dentro de la estética neoprimitivista que afectó también a la música y a la pintura (Falla, Albéniz, Granados entre los músicos; Romero de Torres entre los pintores) y al redescubrimiento del Cante Jondo. En poesía se conoce como tendencia Neopopularista, y en ella se incluyen también otros compañeros de la Generación del 27 como Alberti o Gerardo Diego. Ahora bien, Lorca hace un tratamiento muy específico y peculiar de la temática primitivista y gitana, situándola a nivel mítico-poético y vertiendo sobre ella sus preocupaciones existenciales, vitales, universales. Es decir no tiene nada que ver con el costumbrismo o el folklorismo y va más allá que el neopopularismo de sus compañeros de generación.

El pueblo gitano, tradicionalmente marginal e incluso perseguido, se convierte en este libro en mito representativo del destino trágico del ser humano (tema y eje central de toda la obra de Lorca): la frustración, la imposibilidad de realización, de alcanzar los propios deseos y anhelos, muchas veces instintivos, porque chocan con fuerzas que lo impiden. Estas fuerzas pueden ser existenciales (la muerte, el destino…) o sociales (la autoridad -representada por la Guardia Civil-, las normas sociales o religiosas, el código de honor gitano…), Y así, en todos los poemas encontramos a personajes cuyos deseos instintivos no ser realizan o les conducen a un final trágico, a la muerte, que a veces es violenta, la soledad, la frustración.

Por tanto, en esta obra Lorca conjuga lo local, lo particular gitano y andaluz, con la universalidad de los temas que trata, y como es propio de la tendencia Neopopularista del 27, en la obra se funden elementos tradicionales y populares (tanto temáticos como formales) con elementos tomados de las Vanguardias.

Los principales elementos tomados de la tradición son:

  • El género: Lorca escribe un Romancero (que titula conscientemente como "Primer romancero gitano"), es decir, un conjunto de romances, recogiendo una larga tradición de cultivo de estos poemas lírico-narrativos, de origen oral y popular, que arranca de la Edad Media, había continuado con el Romancero Nuevo y culto de Góngora o Lope de Vega, y había sido bastante modificada por algunos escritores románticos y modernistas. Sin embargo, él vuelve en muchos aspectos al Romancero Viejo (aquellos poemas orales que circularon en España desde el siglo XIV, y conocieron su máximo esplendor durante los siglos XV y XVI: eran poemas fundamentalmente narrativos y de temática variada, aunque pronto aparecieron otros líricos), del que utiliza recursos característicos como la libertad y alternancia en el uso de los tiempos verbales,  la dramatización (lograda  mediante la inserción de rápidos diálogos sin verbo introductor o verbum dicendi), la técnica de entrar directamente en el tema o “fragmentarismo” (comienzos in medias res y los finales abruptos; la escasez descriptiva y el tono épico de  algunos poemas (como “Muerte de Antoñito el Camborio” o “Romance de la Guardia Civil española”.)
  • Elementos de la cultura y la literatura populares, especialmente andaluza y gitana: personajes como los contrabandistas o los jinetes, costumbres, antropónimos, lugares como la fragua, fiestas conmemorativas, supersticiones, elementos religiosos….
  • A las características típicas de los romances viejos añade el influjo de Góngora, perceptible sobre todo en la concepción de la poesía como algo antinatural o antirrealista, aspecto subrayado por el autor en algunas conferencias. De ahí el hermetismo (dificultad de interpretación) y ciertas peculiaridades del estilo que hacen de Lorca un poeta difícil (como Góngora). Lorca quería ser continuador de lo que para él era la revolución de Góngora: la constitución de una realidad poética distinta por completo de lo real (“La naturaleza que salió de las manos de Dios no es la Naturaleza que debe vivir en los poemas”), mediante recursos de desrealización o alejamiento del poema de la realidad referencial: acumulación de metáforas, a veces insólitas y sorprendentes, elusión de la anécdota o la inclusión de elementos mitológicos.

A esto hay que sumar la influencia de Vanguardias, como el Ultraísmo, Creacionismo, Surrealismo e incluso Futurismo, combinadas con el influjo gongorino, están en la base de la creación de recursos irracionales o ilógicos (imágenes, metáforas, símbolos y sinestesias), en la "desrealización" (o huida de la realidad) y elusión de la anécdota.

TÉCNICAS NARRATIVAS Y ESTILO

También en este aspecto Lorca conjuga tradición y vanguardia, lo popular y lo culto: por una parte, hay aspectos tanto técnicos como estilísticos tomados del Romancero tradicional y la poesía popular (el fragmentarismo, los diálogos sin verbo introductor, la alternancia de los tiempos verbales, todos los recursos basados en la repetición); por otra, hay aspectos tomados de las vanguardias y la tradición culta, especialmente gongorina.

TÉCNICAS NARRATIVAS

  • Suele haber una preferencia por la narración lineal, aunque a veces se producen saltos hacia atrás (analepsis), hacia adelante (prolepsis) o simultaneísmo
  • Predomina el narrador en 3ª persona (solo en "La casada infiel" hay un narrador protagonista) que a veces dialoga con los personajes e incluso es aludido por ellos, casi como si fuera un personaje más.
  • Combinación de narración y diálogo (generalmente de forma bastante abrupta y sin verbo introductor) que tienen como resultado la dramatización.
  • Elipsis: en muchos romances, el narrador no cuenta o elude alguno de los momentos más importantes del argumento. La elipsis persigue el hermetismo y la desrealización de todo el conjunto.
  • Desde el punto de vista compositivo, los romances ofrecen una distribución externa de blancos y asteriscos, procedimiento que tiende a separar acciones y bloques totales de significación, como si fueran "escenas"

LENGUA Y ESTILO

  • Símbolos: es uno de los aspectos fundamentales del Romancero, en el que se incluyen constantemente elementos físicos, tanto naturales ( luna, plantas, flores y árboles, lugares, agua, río, mar, colores) como artificiales (ropas, armas, utensilios, la fragua…) que transmiten o evocan ideas abstractas (sentimientos, impresiones, angustias, obsesiones…) Lorca hace un uso muy peculiar y libre de los símbolos, que a veces hay que interpretar de forma intuitiva y contextualizada (es decir, un determinado símbolo puede evocar un determinado significado en un poema concreto, que puede ser un poco o bastante diferente del que evoque en otro). Algunos de los símbolos más recurrentes son la luna (muerte), verde (tragedia y muerte), caballos (instinto sexual, pasión amorosa) o cuchillos (violencia).
  • Metáforas. La obra es una colección encadenada de brillantes imágenes, impensables sin la Vanguardia (Ultraísmo, Creacionismo, incluso Futurismo y, sobre todo, Surrealismo). El prestigio inicial del libro se basó en buena medida en la novedad y brillantez de las metáforas, en un momento en que este era el recurso poético por excelencia.  Su abundancia tiene como consecuencia la desrealización y el hermetismo, y en ella a la influencia de las Vanguardias se une el influjo gongorino por una elusión del plano real sin parangón. Por encima de influencias, las metáforas lorquianas resultan muy novedosas, pero no son meras imágenes decorativas:  la brillantez del estilo está siempre al servicio del significado. De Góngora aprendió también el autor el uso de la metáfora como factor constructivo y estilístico. La metáfora es un elemento que da lirismo y al mismo tiempo desrealiza el mundo representado, transformando la narración.
  • Metonimias.- Son muy frecuentes las imágenes metonímicas, por ejemplo, los “martillos” por los gitanos de las fraguas, las “navajas” o los “puñales” por los contendientes (que expresan la violencia), “crines y espadas”  por caballos y soldados.
  • También aparecen algunas comparaciones (las navajas relucen "como los peces", la iglesia que se compara con un oso) y sinestesias ("blancor almidonado", "agrio verde").
  • Mitos.- la sucesión de símbolos  da lugar a la creación de mitos: los poemas representan, mitificadas, situaciones o grandes temas relativos a la existencia humana o a fuerzas cósmicas
  • Mezcla de léxico culto (cultismos) y popular (por ejemplo, diminutivos, frases hechas…).
  • Recursos y rasgos lingüísticos característicos del romancero tradicional (que en esos años recuperaban estudiosos como Menéndez Pidal y sus discípulos). Lorca no se limita a copiarlos, sino que los estiliza, integrándolos perfectamente con las imágenes o estructuras más cultas, rompedoras o vanguardistas.
    • Diálogos en estilo directo, a veces sin verba dicendi.- recurso utilizado en el Romancero tradicional para producir la impresión de contar una historia que “se actualiza ante los ojos” , que se presencia.
    • Uso de paralelismos y anáforas.
    • Reiteraciones, epanadiplosis, repeticiones, recurrencias que parecen casi estribillos...): recurso de raíz popular que sirve tanto para contribuir al ritmo como para destacar determinados elementos.
    • Fragmentarismo (finales abruptos, comienzos “in medias res”)
    • Uso del “que” incoativo (“Y que yo me la llevé al río”).
    • Alternancia en el uso de los tiempos verbales (ejemplo: cambio del presente al pasado, o viceversa)
    • Apóstrofes a personajes, lugares), al lector (u oyente: estos romances tenían una clara vocación oral que Lorca parece recoger.
    • Uso de oraciones exclamativas con valor ponderativo o afectivo.
    • Fusión de lo narrativo con lo lírico. (recurso en el que también se percibe el influjo gongorino) Para ello, Lorca utiliza una técnica que consiste en alternar sencillos fragmentos claramente narrativos, casi prosa rimada (aunque a veces con mucha carga simbólica), con pasajes más complejos llenos de metáforas y densidad expresiva.


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